Tira la vertical proeza de la envergadura que toma

prestada la nostalgia en el tiempo.
 




Caminos que delatan leves pisadas de niños aun


enamorados


Con mirada pálida, pero bien alimentados


Con las manos atadas a la dulce niña que decidió ser


amada.
 





Pañuelos que disfrazan la censura del sudor frontal al

deseo
de un roce de bocas




Añorando la luz de cada mañana y aburridos tonos de

pensamientos intermitentes que dejan pasar las


clases del colegio lo más pronto posible para acunarse

en el los brazos de la niña acongojada.
 



Las estrellas difieren de lo acostumbrado y los


retoños de las rosas sirven de emotivos presentes que

consolidan y convencen del amor sentido y


expresado.
 



Cartas de amor, corazones en cuadernos compartidos


que en garabatos trascienden a las almas del tiempo


eterno, imborrables marcas en vegetal abultado que


con el tiempo


graba en su corteza el mensaje de dos tórtolos


enamorados.
 



Nada deprime, nada los hace más felices.
 



La autoestima modela y realiza su pasarela entre los


primeros noviazgos que en torbellino dejan huella en


los huesos como los inolvidables tiempos de


legendarios atrevimientos a la unión tímida  de


cuerpos apasionados.
 



La luna se desliza sobre nuestros pensamientos y


sucumben en los besos apasionados con el afán de


detener el tiempo y quedarnos abrazados.
 



De pronto! Una voz infantil hace estragos


circulatorios, induciendo al rubor natural de mi cara.



Yo también te quiero!!!…
 





Y me alisto para que el próximo instante
a solas me


robe  nuevamente un pedazo de tiempo para


disfrutar y deleitarme
de las maravillas de mi


infancia.




Kissman.

Perdón por la ausencia pero estaba robando un trozo de tiempo para mi album mental....