Detalladamente se asoma al piso

Paso a paso que salpica delicadas gotas de cristalina agua

Moja sus suelas que a medias arropan sus pies desnudos

cubiertos de grietas que solo refutan insensibles discursos

capitalistas.


Sus lágrimas se confunden con la lluvia delgada

mojan sus zapatos deformados por el duro trote diario

sin destino, sin aliento, acompañado del coro intestinal

con suaves derrames melancólicos de hambruna.

Solitario deambula por los callejones



Rumbos viejos y estropeados por el tiempo que no perdona

Rematando los pensamientos en el ladrillo erosionado

Cubiertos de moho con aliento nada perfumado

Es un vago.
 



Limosna de amor requiere

Mendigo de cruel venganza

Autoestima perdida sin real causa

Del abandono completo a la infelicidad.



Toma del piso un pan que devora

Mas el hambre de humano no satisface

Bebe de la lluvia que la naturaleza regala

Pero su sed de alivio persiste en arrancarle

La esperanza.
 

Kissman.